El otro día aparqué el coche en una calle de Bilbao y, como siempre hago, saqué el móvil para pagar el parquímetro. Pero me encontré con la sorpresa: ni ElParking ni Telpark, que son las dos apps que tengo instaladas, servían allí. Al final tuve que ir al parquímetro físico para descubrir que en Bilbao solo se podía pagar con otra aplicación distinta. Y pensé: ¿de verdad en 2025 seguimos así? ¿Por qué no se abre este servicio para que cualquier app pueda integrarse y el ciudadano elija la que más le convenga?

Investigando un poco he descubierto que esto no es casualidad. En muchos ayuntamientos, el pago por móvil del estacionamiento regulado está ligado al contrato de la empresa concesionaria. Estas empresas (las más grandes son Empark, con Telpark, y EYSA, con ElParking) han desarrollado o adquirido sus propias apps, y en muchos municipios han mantenido exclusividad. A veces por cómo se redactó el contrato, que incluía también el pago por móvil, y a veces porque directamente no abren sus APIs a terceros. El resultado: en demasiadas ciudades siguen teniendo una sola app obligatoria, y los usuarios tenemos que ir instalando aplicaciones distintas según el pueblo o ciudad donde viajemos.

Lo cierto es que ya hay ejemplos de lo contrario. En ciudades como Madrid, Boadilla del Monte o Albacete se permite pagar con varias aplicaciones. Ahí se ve cómo hay más competencia y menos comisiones para el usuario. La CNMC lleva desde 2024 investigando estas prácticas, con denuncias desde 2019, porque sospecha que algunas concesionarias podrían estar limitando injustamente la entrada de apps competidoras. El problema está identificado, pero falta que se traduzca en un cambio real en la calle.

Como ciudadano y profesional de producto lo tengo claro: necesitamos que los ayuntamientos abran el acceso a todas las apps que quieran integrarse, con reglas claras y transparentes. Que la batalla sea por hacer la mejor aplicación, la más sencilla y la más barata para el usuario, no por ver quién se asegura la exclusividad en un contrato público. Si este mensaje llega a alguien de la CNMC o de ayuntamientos: hagámoslo de una vez. Los ciudadanos lo agradeceremos y España ganará en eficiencia, innovación y sentido común.

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