
En mi último viaje alquilé un Peugeot 308 y me sorprendió para bien: buen motor, cámara trasera, varios modos de control de velocidad adaptativo y CarPlay inalámbrico. Un coche de alquiler completo de verdad, algo poco habitual.
Digo poco habitual porque hace un par de meses alquilé un Audi en Mallorca y fue una decepción. Sin ninguno de esos extras, con un diseño interior que no transmitía nada premium. Salí pensando que ese Audi básico no era el coche que yo me compraría. Con el Peugeot, en cambio, salí pensando que sí podría plantearme comprarlo en el futuro.
Las empresas de alquiler son clientes enormes para los grupos de automoción, compran cientos de miles de coches. Y para muchos usuarios, esa versión básica es su única experiencia real con la marca. Tengo la sensacion que si esa experiencia de alquiler vende marca, hay un mínimo de producto que no deberías recortar, sea cual sea el canal por el que el usuario llega a él.
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