Tenía 12 o 13 años cuando hice mi primera web. No sabía programar, no tenía idea de cómo funcionaban los servidores ni mucho menos de buenas prácticas. Lo que hice fue encontrar una web polaca que me encantaba, copiar su HTML y CSS, traducirla al español y lanzarla con un tema que me gustaba. Copié. Sí. Y eso me permitió empezar.
No había una gran barrera de entrada. Solo necesitaba curiosidad, conexión a internet y tiempo para trastear. Empecé a entender cómo funcionaba HTML, luego CSS. Después llegó PHP, las bases de datos... y a los 15 o 16 años ya tenía una web que usaban decenas de miles de personas entre España y Latinoamérica.
¿El secreto? Poder probar rápido. Poder lanzarme. Esa experiencia marcó mi camino. No porque fuera perfecta o técnicamente impecable (no lo era), sino porque me permitió ver que me gustaba esto, que se me daba bien, y que podía construir cosas que otros usaban.
Por eso, cuando hoy veo críticas al vibe coding o a herramientas de IA Generativa como Lovable, me cuesta entenderlas. Estas herramientas están haciendo lo mismo que me permitió a mí, y a miles como yo, empezar: quitar barreras.
No todo el mundo tiene conocimientos de ingeniería. Pero muchísimas personas tienen ideas. Y ahora pueden darles forma, explorar, aprender por el camino. No se trata de que el código generado por IA sea perfecto. Se trata de que el proyecto exista. Que esa persona lo intente. Y que, en el camino, tal vez descubra que quiere aprender más, mejorar, crecer.
¿De verdad vamos a criticar eso? Me parece infinitamente más importante abrir caminos que cerrarlos. Y si hay una tecnología que permite que millones de personas lancen sus ideas sin tener que pasar por el filtro (y el coste) de un equipo técnico, bienvenida sea.
Así que, si estás haciendo tu primera web, si estás usando IA para crear algo aunque no sepas programar, tienes todo mi apoyo. Así empecé yo. Y así empezamos la inmensa mayoría de los que ahora nos dedicamos a esto.
Comparte tu web en comentarios, ¡y siéntete orgulloso/a!
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