
Quiero dedicar este post a los fundadores de Colvin por haber luchado para crear una gran compañía. Y también a todo el equipo que ha formado parte de este proyecto estos años. Porque lo que habéis construido es digno de admirar.
Colvin ha sido —y sigue siendo— un muy buen producto. Lo he usado muchas veces, sobre todo para regalar flores, y siempre me ha parecido que tanto el producto digital como el packaging y las flores estaban muy bien resueltos. Una experiencia completa, bien pensada, desde la web hasta la entrega. Daba gusto usarlos. Incluso la logística, que muchas veces es la parte que falla en este tipo de servicios, estaba bien cubierta gracias a colaboradores como Paack.
Es una pena que, como tantas veces pasa en el camino de construir algo grande, el intento de abarcar demasiado —como la expansión internacional y el mercado b2b— haya puesto en serio riesgo la sostenibilidad del proyecto. Es ese momento en que se empieza a cumplir el refrán: quien mucho abarca, poco aprieta.
Y esto me resuena. Porque en Ontruck también nos pasó lo mismo. Cuando abrimos nuestro tercer país y estaba yendo bien, uno de nuestros inversores nos animó a abrir diez más. Decidimos no hacerlo, porque aún no era el momento. Pero aún así nos atragantamos con los que abrimos. Pero entiendo perfectamente ese vértigo, esa presión del camino Venture Capital, donde todo se mide por crecimiento y expansión. Y no es culpa ni de los inversores ni del mercado: las decisiones las tomamos los fundadores. Y en cada acierto y en cada error, está nuestra firma.
Hoy creo que sí, que puede hacer falta inversión para arrancar, para crear buenos productos. Pero meter millones para escalar sin haber demostrado aún que se puede construir una empresa rentable es una apuesta muy peligrosa. A veces sale. La inmensa mayoría de veces no. Y los que hemos estado ahí sabemos que por cada éxito hay muchos más cadáveres en el camino.
Pero este post no va de eso. Este post va de agradecer. De valorar a quienes apuestan por una idea nueva, la llevan al mercado, la mejoran, luchan por ella, la hacen crecer y pelean hasta el final. Lo hayan conseguido o no. Porque eso también es construir ecosistema.
Mucha suerte a los fundadores, ex-Colvin y a todos los que seguís en Colvin en esta nueva etapa con otro enfoque más sostenible. Os seguiré usando. 🌸
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