
El otro día me volví a topar con una de esas joyas de la inusabilidad digital. Esta vez, cortesía del Ayuntamiento de Madrid. El sistema me lanza un error: “El campo ‘Sujeto’ debe ser un número de 13 cifras. Si es necesario, rellene con ceros a la izquierda.”
Seguro que tengo sesgo, pero estas malas prácticas parecen casi exclusivas de las webs de la administración pública. Quien diseña e implementa esto, ¿en qué está pensando? ¿Piensa en el usuario? Porque lo que se percibe es una trampa: obligarte a contar cifras, restar, rellenar a mano. Y si cometes un error, te dicen que el número no es válido. ¿Entonces para qué pedir los ceros?
Esto no es solo una mala experiencia de usuario. Es una barrera innecesaria para ciudadanos que solo quieren cumplir con sus obligaciones. Y es un síntoma de sistemas pensados para validar datos, no para ayudar personas.
Sueño —y voy a trabajo cada día— por un futuro donde no tengamos que perder tiempo ni paciencia con estas cosas. Uno donde lo digital en lo público sea tan útil como se promete.
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