Una de las mayores ventajas que nos están dando los LLMs como ChatGPT, es la capacidad de hacer research a una velocidad impensable hace apenas un par de años. No dejo de sorprenderme cada vez que lo hago. Especialmente en sectores complejos donde entender los requisitos del negocio requiere tiempo y conocimiento experto, los LLMs se han convertido en herramientas clave.

En el producto que estamos construyendo, centrado en legislación española, necesitamos comprender en profundidad normativas, excepciones, procesos administrativos... Antes, esto implicaba muchas sesiones con expertos, revisiones, validaciones, y semanas para tener un diseño decente. Hoy, gracias a los LLMs, podemos investigar en minutos, definir requisitos, explorar alternativas, testear hipótesis y diseñar propuestas más sólidas antes incluso de la primera reunión con los expertos. Igual que antes usábamos los datos para contrastar lo que nos decían los usuarios —para detectar contradicciones, matices o sesgos—, ahora podemos usar también la IA como tercer punto de referencia. Usuarios, datos e IA: un triángulo que nos da una visión mucho más rica.

En todo este tiempo que llevamos, no recuerdo prácticamente funcionalidades que hayamos tenido que iterar porque nos hayamos equivocado de base. Obviamente nuestra experiencia en diseño de producto ayuda mucho, pero tengo que reconocer que los LLMs me hacen ir con muchísima más confianza. Como todos sabemos, a los usuarios y expertos se les olvidan casuísticas, tienden a simplificar, y también tienen sesgos. Los LLMs, al tener acceso a una visión más amplia y sistematizada, nos ayudan a reducir esos puntos ciegos y a validar desde otra perspectiva lo que estamos aprendiendo. Ya no dependemos de una sola fuente: podemos contrastar más, más rápido y con mayor profundidad.

Eso sí: hay una condición clave para que esto funcione. El espíritu crítico. La IA puede inventarse cosas, estar desactualizada o simplemente no aplicar a nuestro caso. Por eso, la validación con expertos y usuarios sigue siendo esencial. La IA acelera, pero no sustituye. Nos da tracción, pero no dirección.

El contacto directo con los usuarios es más importante que nunca. Hablar con ellos nos da perspectiva, confianza y propósito. Nos recuerda para quién construimos, por qué lo hacemos y qué impacto queremos generar. Es ese contacto lo que convierte un diseño rápido en un producto realmente útil.

Más IA, sí. Pero también más contacto directo con usuarios. Siempre.

·Ver comentarios en LinkedIn

También puede interesarte

40 clics para pagar dos horas de aparcamiento

Un parquímetro me ha recordado por qué contar los clics y los segundos que le cuesta a tu usuario completar una tarea es clave al diseñar un producto.

5 comportamientos que definen a un Product Engineer

La IA hace que programar sea rápido. El reto que queda es entender el problema, plantear una buena arquitectura y fasear con criterio.

Iterando el prototipo en vivo mientras los usuarios lo prueban

Siempre he hecho tests de usuario para diseñar mejor. Lo que no había vivido antes era poder implementar el feedback en la propia sesión. Lo que antes tardaba semanas, ahora sale en el día.